Superando el castigo
Hoy tenemos un artículo escrito por la psicóloga Lídia Palacios (Col.22936)
Psicóloga y terapeuta familiar sistémica, enfoca su ayuda profesional centrándose sobre todo en aquello que origina el malestar, cómo afecta a la persona y las relaciones que tiene y a la vez, cómo estas modulan el funcionamiento de este malestar.
“Me gusta aportar significado al malestar y herramientas para poder gestionarlo y superarlo.”
Lídia Palacios
El siguiente artículo está adaptado del libro: “Cómo hablar para que los niños escuchen y cómo escuchar para que lo niños hablen.” De Adele Faber y Elaine Mazlish. Ed: Ediciones Medici.
Dicho libro es una herramienta práctica para una crianza más gratificante y con menos tensión y frustración.
Lejos de ser un libro denso y solamente teórico, combina teoría y práctica, mediante ejemplos de casos, herramientas para poder practicar y viñetas de dibujos.
Representa un ABC de la crianza y es por eso que no recomiendo su lectura toda de golpe si no más bien a trozos, buscando en el índice lo que necesitamos y releyendo y practicando paso a paso las estrategias, sin intentar cambiarlo todo a la vez.
Nadie nace sabiendo ser padre o madre y los mitos o patrones familiares muchas veces no son lo que queremos para la familia que hemos creado, así que, con frecuencia, nos encontramos perdidos o con dudas. Poder acudir a una buena guía de referencia, que nos ayude a entender a nuestros hijos o hijas y nos brinde estrategias efectivas es una gran ayuda.
Y esto es lo que nos propone este libro, que dicho sea de paso, es un “best- seller”.
Castigos
“Cuando castigamos a un niño, en realidad le privamos del importantísimo proceso interno de enfrentarse a las consecuencias de su equivocación, ya que nos anticipamos a que éstas lleguen por sí solas.” “Cómo hablar para que los niños escuchen y cómo escuchar para que lo niños hablen.” De Adele Faber y Elaine Mazlish.
Para muchos padres, el sarcasmo, las advertencias, las amenazas, los adjetivos despectivos o los castigos han formado parte del lenguaje de sus antepasados y resulta muy difícil desprenderse de algo que hemos oído tantas veces y hemos llegado a incorporar en nuestro lenguaje.
Los castigos muchas veces responden más a un estado de insatisfacción o frustración del padre o madre, que a una estrategia de aprendizaje real para la criatura.
Cuando castigamos a un niño, en realidad la estamos privando del importantísimo proceso interno de afrontar las consecuencias de su equivocación, ya que nos estamos anticipando a que éstas lleguen por sí solas y, entonces se produzca el proceso de aprendizaje autónomo y personal.
Hay muchas estrategias alternativas al castigo y, la gran mayoría, pasan por la prevención.
– Valorar las decisiones que toma y hacerlo sentir útil.
– Expresar lo que nos hace sentir su mala acción sin atacar el carácter del niño.
– Indicarle o hacerle saber lo que nos gustaría que hiciera.
– Ofrecerle una elección entre dos o tres opciones.
– Ser activos en la contención, acompañando al niño en su enojo o frustración.
– No ahorrarle las consecuencias de sus equivocaciones, acompañándole en todo momento en su aprendizaje.
Espero que sea de ayuda en estos momentos en que el hecho de estar en casa, a veces nos hace perder de vista de dónde venimos y hacia dónde vamos.
Os animamos a que si os interesa profundizar en éste y otros muchos más temas contactéis con Lidia a través de los siguientes perfiles y direcciones:
linkedin.com/in/lidia-palacios-salvadó-040305b3
Email: ceter.empremta@gmail.com




